viernes, abril 25, 2008

OZ

Al cabo de unas horas la niña lo comprendió:
debería hallar su valor, dentro de un cerebro sin corazón.

Cuento de Hadas

Hay un lugar, donde el mar juega a ser cielo y el cielo juega a ser mar.
A veces
se olvidan
que es un juego,
pero nunca
dejan de jugar.