jueves, abril 01, 2010

Y en tus ojos
el mundo brillaba incandescente
Mientras ella soñaba con calles de verdes y azules de cielos
Mientras él la adoraba con manos caricias y cuerpo escudo
Y qué si todo era pura quimera
Y qué si el todo era nada otro día
Sus ojos, su verde, su azul, su mundo, su luz
Lo colmaban más que cualquier intento empírico previo
deslumbrando cada asomo de sombra insolente de hoy

Y en sus ojos...
el mundo ardía de ganas inflamables.

2 comentarios:

  1. adorar
    ...esa nada que puede ser tantas cosas como sólo el corazón puede imaginar
    .

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